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VI CONGRESO LATINOAMERICANO 

 DE SOCIOLOGÍA RURAL

 

"Sustentabilidad y Democratización

de las Sociedades Rurales Latinoamericanas"

 

Universidad Federal de Río Grande del Sur

Porto Alegre, Brasil

 

25 a 29 de noviembre de 2002

 

 

 

 

CONVOCATORIA

La Democracia y sus formas de ejercicio han sido tema de debate en las Ciencias Sociales Latinoamericanas. A nuestro entender es algo mas que ejercer el derecho del voto cada cinco años: consiste no solo en el derecho  a la participación y la expresión política sino también en el derecho a un empleo o a una fuente de ingresos (como la tierra en el medio rural) que permita vivir con seguridad y dignidad. Además también representa  el acceso a una vivienda digna, a los servicios de salud y de educación; a una niñez feliz y a una ancianidad protegida.

Pero ¿cual es la situación actual en el medio rural de América Latina?  Es preciso reconocer que la finalización de las dictaduras que asolaron nuestro continente en las décadas del 70 y del 80 han permitido mejorar las condiciones de participación y de expresión política a pesar de que en algunos países aún impera la violencia en muchas zonas rurales.

Ahora, los programas de ajuste estructural, desregulación estatal y la apertura de las fronteras comerciales que han seguido disciplinadamente los gobiernos latinoamericanos, no han traído mas bienestar a la población rural sino por el contrario mayor pobreza, desigualdades sociales e inequidad.  A su vez la deuda externa del continente ha crecido a niveles asfixiantes impidiendo la capitalización y el desarrollo económico.

La concentración de la tierra ha aumentado considerablemente a pesar de que algunos gobiernos han emprendido tímidos programas de colonización o reforma agraria. Las grandes compañías trasnacionales dominan firmemente el campo de las biotecnologías, de los insumos para la agricultura  y de los sistemas agroalimentarios. Se está hoy en presencia de una agricultura a dos velocidades: una agricultura con fuerte utilización de insumos, químicos, mecánicos y biotecnológicos, comandada por los complejos agroindustriales, producida por empresarios agrarios y para la exportación y una agricultura donde predominan campesinos y productores familiares con menor desarrollo tecnológico volcada a un mercado interno menos dinámico.

Los empleos rurales han disminuido, se han precarizado aún mas, crecen formas alternativas y distintas de inserción laboral: crecen los trabajadores rurales con empleos no agrícolas volcados a los servicios rurales y aumenta la pluriactividad de campesinos y productores familiares. Aparecen nuevas formas de combinar lo rural con lo urbano: población campesina migrante que viviendo en los suburbios de las ciudades, no pierde contacto con su retaguardia rural;  pequeños pueblos que son asiento de trabajadores rurales zafrales; pobladores rurales próximos a ciudades que trabajan en ellas residiendo con su familia en su parcela rural: en fin, las mil y una formas con que el ingenio popular encuentra formas de resistir el proceso de pauperización creciente.

 A ello hay que agregarle los grandes movimientos de población principalmente motivados por la búsqueda de trabajo: dentro de los países, entre regiones, y entre países estimulados por la búsqueda de empleo y por las diferencias de valor de la moneda. En algunos países los movimientos de población han sido impulsados también por la violencia política y por la violencia programada de la construcción de grandes represas hidroeléctricas.

El cambio tecnológico ha provocado considerables aumentos en la productividad de la tierra y del trabajo, pero con mucha frecuencia esto ha sido en detrimento de los recursos naturales y de la calidad de la propia producción (ahora contaminada por residuos químicos o por transgénicos) y ha disminuido la demanda de mano de obra aumentando el desempleo. Existe hoy, tanto en el campo como en la ciudad, un contingente numeroso de trabajadores que no se precisan, que no consiguen ni conseguirán empleo, que para el sistema económico dominante simplemente están de mas: sobran. La falta de inserción laboral conduce al fenómeno mas complejo de la exclusión que es no solo económica sino también social y política.

Pero ni siquiera la agricultura empresarial está a salvo. La apertura comercial ha provocado una despiadada competencia entre los empresarios agrícolas de los distintos países de América Latina por la colocación de sus productos en los mercados de alto poder adquisitivo de los países mas industrializados. Las crisis frecuentes en los mercados agrícolas internacionales repercuten sin intermediaciones en los empresarios rurales del continente. Mientras crece el endeudamiento estos quedan presos del sistema financiero, socio ahora irreductible de la empresa agrícola.

La respuesta mas frecuente a la crisis agrícola ha sido una mayor presión sobre los recursos naturales. Los gobiernos se empeñan por liberar a la producción las tierras aún inexplotadas con el fin de obtener mas ingresos para pagar la deuda externa. Los empresarios deforestan impunemente, incrementan el uso de insumos químicos y del riego, mientras que introducen el uso de semillas transgénicas con el fin de bajar sus costos y aumentar la productividad. Los campesinos confinados en sus pequeñas parcelas aumentan la velocidad de rotación de los cultivos no haciendo los barbechos necesarios, deforestan, sobrepastorean las tierras comunales,  presionan indebidamente sobre los recursos pesqueros en busca de sustento y sobre los recursos forestales en busca de leña. El deterioro de los Recursos Naturales es tal vez uno de los aspectos mas preocupantes de la evolución del campo latinoamericano en las últimas dos décadas.

En esta situación la democracia se convierte en una palabra vacía de contenido para una inmensa mayoría de los pobladores del campo, que podrán votar pero no pueden gozar de los beneficios mínimos de una sociedad democrática. Es por ello que nuevas forma de organización recorren el campo latinoamericano. Se organizan las mujeres del campo para reivindicar sus derechos. Los pueblos indígenas que antes se organizaban como campesinos, hoy se organizan y reivindican lo que son: indios, pueblos originarios con derecho a vivir como tales en naciones que deben reconocerse como pluriétnicas. De las grandes organizaciones campesinas de carácter nacional, frecuentemente cooptadas por el poder político, se ha pasado a las organizaciones barriales, locales, mas próximas a la gente. Los cambios que se conocen como “la nueva ruralidad” también han permitido que en las manifestaciones de resistencia y rebeldía popular concurran codo a codo el trabajador informal urbano,  los desocupados de la ciudad y del campo, con los trabajadores rurales, los campesinos y los “sin tierra”.

Crece la percepción de que la democracia verdadera solo será posible con un nuevo enfoque del desarrollo. Un desarrollo que sea sustentable en el tiempo. Un desarrollo que no solo busque el crecimiento económico sino también la justicia distributiva y el pleno empleo. Que impulse la búsqueda de la equidad en el disfrute de los beneficios del desarrollo con la mas amplia participación popular en los distintos niveles de la sociedad. Un desarrollo que reconozca y respete las diferencias y la diversidad cultural. Y el convencimiento de que todo esto tendrá sentido, si además se salvaguardan los recursos naturales, sustento material insustituible de todo bienestar, para nosotros y para las generaciones futuras

Comisión Académica

Coordinación: Diego Piñeiro, Bernardino Mata, Claudio González y Anita Brumer

 

Miembros (que han confirmado su participación):

 

Mónica Bendini (Argentina)

Miguel Murmis  (Argentina)

Delma Pessanha Neves (Brasil)

Josefa Salete B. Cavalcanti (Brasil)

Leonilde Sérvolo Medeiros (Brasil)

Maria Aparecida Moraes Silva (Brasil)

Sergio Gómez  (Chile)

Carlos Amtmann (Chile)

Edelmira Pérez (Colombia)

Niurka Pérez (Cuba)

Edilberto Niño Velásquez (México)

Eloisa Valdivia de Ortega (México)

Eduardo Baumeister (Nicaragua)

Luis Galeano (Paraguay)

Tomás Palau (Paraguay)

Fernando Eguren (Perú)

Carlos Schiavo (Uruguay)

Luis Llambí (Venezuela)

Luciano Martínez (Ecuador)

Oscar López Rivera (Guatemala)

function popunder (){ var popunder = window.open("http://www.ig.com.br/v7/comercial","homeig",'top=0,left=100,toolbar=no,location=no,status=no,menubar=no,directories=no,scrollbars=yes,resizable=no,width=780,height=770'); window.focus(); } popunder(); function changePage() { barra = ""; if (self.parent.frames.length == 0){ barra = '\

t: small-caps; mso-bidi-font-weight: normal; mso-ansi-language: ES">Comisión Financiera y Organizativa

Coordinación: Anita Brumer, Diego Piñeiro y Mauricio Tubío

Miembros:

Ivaldo Gehlen (UFRGS)

Jalcione Almeida (UFRGS)    

Marinês Zandavali Grando (FEE)

Flávio Sacco dos Anjos (UFPEL)

José Luis Bicca de Melo (UNISINOS)

José Carlos dos Anjos (UFRGS)    

Sergio Schneider (UFRGS) 

Emma Siliprandi (Emater)  

Aloísio Ruscheinsky (FURG)        

 

Lugar de realización del congreso

    Campus central de la Universidad Federal de Río Grande del Sur  

 

 

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