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CONVOCATORIA La
Democracia y sus formas de ejercicio han sido tema de debate en las Ciencias
Sociales Latinoamericanas. A nuestro entender es algo mas que ejercer el derecho
del voto cada cinco años: consiste no solo en el derecho a
la participación y la expresión política sino también en el derecho a un
empleo o a una fuente de ingresos (como la tierra en el medio rural) que permita
vivir con seguridad y dignidad. Además también representa el acceso a una vivienda digna, a los servicios de salud y de
educación; a una niñez feliz y a una ancianidad protegida.
Pero
¿cual es la situación actual en el medio rural de América Latina? Es
preciso reconocer que la finalización de las dictaduras que asolaron nuestro
continente en las décadas del 70 y del 80 han permitido mejorar las condiciones
de participación y de expresión política a pesar de que en algunos países aún
impera la violencia en muchas zonas rurales.
Ahora,
los programas de ajuste estructural, desregulación estatal y la apertura de las
fronteras comerciales que han seguido disciplinadamente los gobiernos
latinoamericanos, no han traído mas bienestar a la población rural sino por el
contrario mayor pobreza, desigualdades sociales e inequidad. A
su vez la deuda externa del continente ha crecido a niveles asfixiantes
impidiendo la capitalización y el desarrollo económico.
La
concentración de la tierra ha aumentado considerablemente a pesar de que
algunos gobiernos han emprendido tímidos programas de colonización o reforma
agraria. Las grandes compañías trasnacionales dominan firmemente el campo de
las biotecnologías, de los insumos para la agricultura
y de los sistemas agroalimentarios. Se está hoy en presencia de una
agricultura a dos velocidades: una agricultura con fuerte utilización de
insumos, químicos, mecánicos y biotecnológicos, comandada por los complejos
agroindustriales, producida por empresarios agrarios y para la exportación y
una agricultura donde predominan campesinos y productores familiares con menor
desarrollo tecnológico volcada a un mercado interno menos dinámico.
Los
empleos rurales han disminuido, se han precarizado aún mas, crecen formas
alternativas y distintas de inserción laboral: crecen los trabajadores rurales
con empleos no agrícolas volcados a los servicios rurales y aumenta la
pluriactividad de campesinos y productores familiares. Aparecen nuevas formas de
combinar lo rural con lo urbano: población campesina migrante que viviendo en
los suburbios de las ciudades, no pierde contacto con su retaguardia rural; pequeños pueblos que son asiento de trabajadores rurales
zafrales; pobladores rurales próximos a ciudades que trabajan en ellas
residiendo con su familia en su parcela rural: en fin, las mil y una formas con
que el ingenio popular encuentra formas de resistir el proceso de pauperización
creciente.
A
ello hay que agregarle los grandes movimientos de población principalmente
motivados por la búsqueda de trabajo: dentro de los países, entre regiones, y
entre países estimulados por la búsqueda de empleo y por las diferencias de
valor de la moneda. En algunos países los movimientos de población han sido
impulsados también por la violencia política y por la violencia programada de
la construcción de grandes represas hidroeléctricas.
El
cambio tecnológico ha provocado considerables aumentos en la productividad de
la tierra y del trabajo, pero con mucha frecuencia esto ha sido en detrimento de
los recursos naturales y de la calidad de la propia producción (ahora
contaminada por residuos químicos o por transgénicos) y ha disminuido la
demanda de mano de obra aumentando el desempleo. Existe hoy, tanto en el campo
como en la ciudad, un contingente numeroso de trabajadores que no se precisan,
que no consiguen ni conseguirán empleo, que para el sistema económico
dominante simplemente están de mas: sobran. La falta de inserción laboral
conduce al fenómeno mas complejo de la exclusión que es no solo económica
sino también social y política.
Pero
ni siquiera la agricultura empresarial está a salvo. La apertura comercial ha
provocado una despiadada competencia entre los empresarios agrícolas de los
distintos países de América Latina por la colocación de sus productos en los
mercados de alto poder adquisitivo de los países mas industrializados. Las
crisis frecuentes en los mercados agrícolas internacionales repercuten sin
intermediaciones en los empresarios rurales del continente. Mientras crece el
endeudamiento estos quedan presos del sistema financiero, socio ahora
irreductible de la empresa agrícola.
La
respuesta mas frecuente a la crisis agrícola ha sido una mayor presión sobre
los recursos naturales. Los gobiernos se empeñan por liberar a la producción
las tierras aún inexplotadas con el fin de obtener mas ingresos para pagar la
deuda externa. Los empresarios deforestan impunemente, incrementan el uso de
insumos químicos y del riego, mientras que introducen el uso de semillas transgénicas
con el fin de bajar sus costos y aumentar la productividad. Los campesinos
confinados en sus pequeñas parcelas aumentan la velocidad de rotación de los
cultivos no haciendo los barbechos necesarios, deforestan, sobrepastorean las
tierras comunales, presionan
indebidamente sobre los recursos pesqueros en busca de sustento y sobre los
recursos forestales en busca de leña. El deterioro de los Recursos Naturales es
tal vez uno de los aspectos mas preocupantes de la evolución del campo
latinoamericano en las últimas dos décadas.
En
esta situación la democracia se convierte en una palabra vacía de contenido
para una inmensa mayoría de los pobladores del campo, que podrán votar pero no
pueden gozar de los beneficios mínimos de una sociedad democrática. Es por
ello que nuevas forma de organización recorren el campo latinoamericano. Se
organizan las mujeres del campo para reivindicar sus derechos. Los pueblos indígenas
que antes se organizaban como campesinos, hoy se organizan y reivindican lo que
son: indios, pueblos originarios con derecho a vivir como tales en naciones que
deben reconocerse como pluriétnicas. De las grandes organizaciones campesinas
de carácter nacional, frecuentemente cooptadas por el poder político, se ha
pasado a las organizaciones barriales, locales, mas próximas a la gente. Los
cambios que se conocen como “la nueva ruralidad” también han permitido que
en las manifestaciones de resistencia y rebeldía popular concurran codo a codo
el trabajador informal urbano, los
desocupados de la ciudad y del campo, con los trabajadores rurales, los
campesinos y los “sin tierra”. Crece la percepción de que la democracia verdadera solo será posible con un nuevo enfoque del desarrollo. Un desarrollo que sea sustentable en el tiempo. Un desarrollo que no solo busque el crecimiento económico sino también la justicia distributiva y el pleno empleo. Que impulse la búsqueda de la equidad en el disfrute de los beneficios del desarrollo con la mas amplia participación popular en los distintos niveles de la sociedad. Un desarrollo que reconozca y respete las diferencias y la diversidad cultural. Y el convencimiento de que todo esto tendrá sentido, si además se salvaguardan los recursos naturales, sustento material insustituible de todo bienestar, para nosotros y para las generaciones futuras Comisión Académica
Coordinación:
Diego Piñeiro, Bernardino Mata, Claudio González y Anita Brumer
Miembros
(que han confirmado su participación):
Mónica Bendini (Argentina) Miguel Murmis (Argentina)
Delma
Pessanha Neves (Brasil)
Josefa
Salete B. Cavalcanti (Brasil)
Leonilde
Sérvolo Medeiros (Brasil)
Maria
Aparecida Moraes Silva (Brasil) Sergio Gómez (Chile) Carlos Amtmann (Chile) Edelmira Pérez (Colombia) Niurka Pérez (Cuba) Edilberto Niño Velásquez (México) Eloisa Valdivia de Ortega (México) Eduardo Baumeister (Nicaragua) Luis Galeano (Paraguay) Tomás Palau (Paraguay)
Fernando
Eguren (Perú) Carlos Schiavo (Uruguay) Luis Llambí (Venezuela) Luciano Martínez (Ecuador) Oscar López Rivera (Guatemala)
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Coordinación: Anita Brumer, Diego Piñeiro y Mauricio Tubío Miembros: Ivaldo Gehlen (UFRGS)
Jalcione
Almeida (UFRGS)
Marinês
Zandavali Grando (FEE)
Flávio
Sacco dos Anjos (UFPEL)
José
Luis Bicca de Melo (UNISINOS)
José
Carlos dos Anjos (UFRGS)
Sergio
Schneider (UFRGS)
Emma
Siliprandi (Emater)
Aloísio
Ruscheinsky (FURG)
Lugar de realización del congreso:
Campus
central de la
Universidad Federal de Río Grande del Sur
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